Por qué nos costara tanto encontrar una razón lógica para muchas de las acciones o comportamientos que nosotros mismos tenemos. Pero sobre todo por qué nos machacamos la cabeza absorbiéndola con ideas y entrelazando circunstancias para entender algo que posiblemente ni siquiera tenga explicación.
Siempre he pensado que las cosas suceden por algo, ya sabéis, algo así como el destino, pero cuando todo sigue igual día tras día solo te queda preguntarte que has hecho para merecerlo. Puede que yo lo buscara, quizá porque preferimos mil veces el camino fácil aunque este siempre suele ser el equivocado y acaba pasándote factura.
No consigo recordar cuando pasé de estar viviendo a estar sobreviviendo, pasan los días y ni siquiera tengo noción de ello simplemente quiero que pasen. Andar. Aunque solo sea eso, toda la noche andando para no volver a ahogarme en esas paredes impregnadas de ese tufo a cuero barato.
Casi tengo borrada la cara de aquella primera vez, solo recuerdo el descampado y su expresión de alegría, el subidón de la primera raya de cocaína. Pero hoy, por fin, el sentimiento de ser utilizada se va desvaneciendo, supongo que lo que más me duele de todo es que nunca me podré volver a enamorar.
Ya perdí esa ilusión de cuando te conocí, cuando todavía era una niña y tus palabras golosas me hacían subir al cielo, te llenabas la boca con historias tan fantásticas que hacías que yo misma sintiera que estaba presenciándolas. Un día, se desvaneció, ni sueños, ni ilusiones y ya ni siquiera eras tú. Todo lo arruinaste, de una bofetada, me arrebataste la inocencia y jugaste conmigo, eres como la pequeña dosis que necesito para seguir con la noche, para pasarla en vela y soportarla lo mejor que pueda, deseo que te alejes, que te marches para siempre, pero al mismo tiempo estas impregnado en mi, tú me hiciste, me creaste y si tú te vas no creo que sepa andar.
Daría tumbos, como tus llegadas a casa a altas horas de la madrugada, whisky y pequeños borrones, y yo como el último juguete que no puedes perder en el póker. No sé cómo te atreviste a meterte tanto en mi piel como para transformar mi vida, y cada golpe duele menos y cada día tengo más lejos la libertad, ni siquiera sé si es por terror o simplemente por tu capacidad de hacerme nula. Ya no soy capaz de creer en mí, ni pienso que pueda lograr algo o salir de aquí.

