El día de ayer fue realmente duro, salí a primera hora de la tarde para atender unos compromisos en el centro, era una tarde gris, fría y con un viento que hacía perder el equilibrio. Por eso decidí volverme a casa un poco antes de lo previsto.
Camino de la estación, para coger el tren que me llevase a casa, tuve que pasar por un subterráneo solitario, maloliente y oscuro. Allí estaban dos hombres corpulentos, con vestimentas oscuras como el cielo y con miradas frías como el ambiente; me apresuré para salir cuanto antes de ese apestoso lugar, pero cuando me quise dar cuenta uno de ellos tiró de mi bolso y corrieron hacia el otro lado del túnel. Salí detrás de ellos corriendo hasta que uno de mis tacones se partió subiendo un escalón, sentí una gran impotencia, como si fuera yo misma ese tacón que se partió en dos…
Por la noche fue diferente, posiblemente especial, a pesar de llegar cinco minutos tarde a una de mis citas, conocí a un hombre diferente, especial, me recogió en un coche negro destartalado, bajó para abrirme la puerta y en ese momento me fijé en su dulce mirada… algo me decía que el día iba a dar un giro.
Me llevó a un hostal a las afueras, y para mi sorpresa lo primero que me dijo fue que cómo estaba, ese hombre se interesaba por mí y no pude evitar sincerarme con él, hablamos durante mucho tiempo y se nos hizo bastante tarde pero finalmente nos acostamos. Cuando amaneció miré hacia la mesilla esperando el sobre con dinero que todos me dejan, pero la mesilla estaba vacía… me dí la vuelta y sorprendida observé que él seguía allí, mirándome con ternura…
Esto me hizo ver un atisbo de esperanza en mi vida, se había despertado en mí una nueva ilusión, algo que hacía tiempo que no sentía y mucho menos por un hombre…
Camino de la estación, para coger el tren que me llevase a casa, tuve que pasar por un subterráneo solitario, maloliente y oscuro. Allí estaban dos hombres corpulentos, con vestimentas oscuras como el cielo y con miradas frías como el ambiente; me apresuré para salir cuanto antes de ese apestoso lugar, pero cuando me quise dar cuenta uno de ellos tiró de mi bolso y corrieron hacia el otro lado del túnel. Salí detrás de ellos corriendo hasta que uno de mis tacones se partió subiendo un escalón, sentí una gran impotencia, como si fuera yo misma ese tacón que se partió en dos…
Por la noche fue diferente, posiblemente especial, a pesar de llegar cinco minutos tarde a una de mis citas, conocí a un hombre diferente, especial, me recogió en un coche negro destartalado, bajó para abrirme la puerta y en ese momento me fijé en su dulce mirada… algo me decía que el día iba a dar un giro.
Me llevó a un hostal a las afueras, y para mi sorpresa lo primero que me dijo fue que cómo estaba, ese hombre se interesaba por mí y no pude evitar sincerarme con él, hablamos durante mucho tiempo y se nos hizo bastante tarde pero finalmente nos acostamos. Cuando amaneció miré hacia la mesilla esperando el sobre con dinero que todos me dejan, pero la mesilla estaba vacía… me dí la vuelta y sorprendida observé que él seguía allí, mirándome con ternura…
Esto me hizo ver un atisbo de esperanza en mi vida, se había despertado en mí una nueva ilusión, algo que hacía tiempo que no sentía y mucho menos por un hombre…

q bonito...
ResponderEliminarSin duda esta es la mejor entrada de todas (L)
ResponderEliminar